Miradas indiferentes, respetuosas, frías y
miradas tiernas, hay personas que tienen el dón de mirar a las personas
y a través de los ojos, ver más allá de lo que la realidad, puede
percibir. Es la mirada al alma no es lo mismo ver, que mirar.
En estos tiempos no es fácil aprender a mirar,
son muchos los factores que intervienen en la valoración de la realidad. Nos
falta profundidad, porque vivimos en un mundo con prisas, de cambios
acelerados, de estímulos tan fugaces
como vacíos. Necesitamos aprender a mirar, aprender a encontrarnos
con una mirada y aprender a leer en los ojos del alma.
Los ojos son el espejo del alma, ya que a
través de ellos expresamos muchas veces nuestro estado de ánimo,
descubrimos miradas con brillo, miradas apagadas, alegres, tristes, miradas
inocentes como las de un niño, miradas sinceras y también falsas.



